Obituary / Obituario
Keith L. Andrews (KLA)
Obituario
Keith L. Andrews (KLA)
31 Noviembre 20XX (año no legible)
Ayer, el reconocido escultor Keith L. Andrews fue encontrado boca abajo en un guacal de arcilla de moldear ya endurecida. Las autoridades están investigando las condiciones misteriosas que rodean su muerte. Los investigadores en la escena del crimen no están seguros si la sonrisa en su cara mostraba una gran satisfacción o si era el resultado de su flatulencia crónica.
Desde los primeros años del siglo XXI, Andrews había luchado para sobrepasar los prejuicios del establecimiento profesional del arte y sus propias dudas. En el año 2012, cuando él cumplió los 62 años, comenzó de nuevo de dedicarse al arte a tiempo completo. Esto fue después de una década de transición durante el cual él no sabía donde pertenecía – en el mundo científico/burocrático o del arte. Como niño, Andrews jugaba mucho con lodo y como adolescente gozaba la escultura y pensaba seriamente en ser escultor. Pero durante el período entre 1971 al 2007, Andrews se distanció “temporalmente” de la escultura para trabajar como investigador entomológico, profesor, administrador y especialista en desarrollo rural en Centro América. Era divertido jugar el rol de ser un buen gringo en Centro América durante ese tiempo.
Amigos y comentaristas explicaron su evolución para este periódico. Entre 2007 y 2009, él re-entró tentativamente la escultura recuperando destrezas olvidadas y estudiando la literatura. Su trabajo consistía de una mescolanza de temas. En el período 2010 – 2012, realizó unos estudios formales y su trabajo mostró un proceso de maduración con una definición mas clara de temas. Empezando en el 2011, Andrews ganaba innumerables reconocimientos y concursos artísticos en América Central y a nivel mundial. Después del 2013, su trabajo floreció y logró una expresión mas auténtica y los temas se volvieron notablemente mas ambiciosos, oscuros, personales, abiertamente políticos y sexuales; muchas personas se ofendieron por las obras durante esta fase. Quienes invirtieron en sus obras antes del 2012, vieron sus inversiones crecer grandemente en valor en años subsiguientes.
Como un hombre muy chele de la época de los Baby-Boomers, predominantemente diestro, bastante heterosexual, racionalista y defensor de las partes buenas del Proyecto de la Iluminación, él tuvo pocas de las necesarias características para convertirse en un aceptado artista en la América post moderna, y en vez él aceptaba jugar el rol del nativo-foráneo por excelencia. Él estaba fascinado por la diversidad humana e intrigado de cómo los chicos y chicas de Homo sapiens son tan incomprensiblemente complejos y contradictorios. Él estaba crónicamente comprometido con la construcción de puentes culturales y estados de conciencia (pero miren que tan lejos él pudo llegar).
A pesar de que él obtuvo su doctorado en Entomología (la ciencia de los insectos, chistoso, ¿verdad?), en escultura él fue mas que todo autodidacta. Comenzando en 2009, él sirvió de Presidente de TEA Escultores, la Asociación Salvadoreña de Escultores.
Nadie nunca dijo que las esculturas de KLA (suena como “clay”= arcilla en inglés, ¿entienden?) fueran bellas, aunque lo fueran frecuentemente algunas de sus pátinas y bases. Más bien, los adjetivos aplicados a su trabajo fueron juguetones, eróticos (o erotizantes), inquisidores, ambiguos, expresivos e incómodos. Tal vez cómicamente aterradoras, justo como la existencia misma. Mayormente fueron enfocadas en las dualidades y contradicciones en la vida, como son masculinidad/femineidad, biología/tecnología, o tu/yo.
La gente frecuentemente comentaba que las esculturas de KLA son provocadoras del pensamiento, a lo que Andrews solía responder incrédulo, “¿Tú necesitas un pedazo de metal colorido para catalizar ese proceso?” Él estaba orgulloso de que su trabajo fue no-idealizado y biológicamente fidedigno; nota por favor las asimetrías, cicatrices, arrugas, estuches y bolsas. De hecho, la mayoría de sus figuras es muy representativa del perfil demográfico que él esperaba compraría sus esculturas.
Lo hermoso y verdadero puede tener que ver principalmente con el uso de los fondos derivados de la venta del trabajo de KLA. La ganancia neta (después de deducir los costos de la fundición, siempre lea las letras chiquitas) fue donada en nombre de la persona que compra la escultura a un programa que ayuda niños en El Salvador o Haití o al desarrollo de la escultura en El Salvador.
El Dr. Andrews murió de la realidad que alcanza a todos nosotros tarde o temprano – la muerte. Pero él se notaba feliz (¿o habrá sido el gas?). A él se le recuerda por su deseo de llegar a ser un jugador profesional de futbol americano, preferiblemente en posición de defensa, pero se reconoce ampliamente que su delgadez hacia esto imposible. Pero eso no es lo importante de esta historia…
A él le sobrevive su única y querida esposa (sí, él fue no artísticamente monógamo), dos fabulosos hijos, una hija increíble y una pila de esculturas sin terminar.
Obituary
31 November 20XX (year not legible)
Yesterday, the well known sculptor Keith L. Andrews was found face down in a vat of hardened modeling clay. Authorities are investigating the mysterious conditions surrounding his death. Crime Scene Investigators are uncertain whether the smile on his face was one of joy or a grimace that resulted from chronic flatulance.
Since the early years of the twenty-first century, Andrews had struggled to overcome both the prejudices of the professional art establishment and his own self doubts. In late 2012, he had re-entered the realm of art full time only upon reaching the age of 62. This was after a transition period in which he did not know where he belonged – the scientific/ bureaucratic establishment or the art world. Briefly, during the period 1971 to 2005, Andrews had temporarily distanced himself from sculpture to live and work in Central America as an entomological researcher, professor, administrator and development specialist. It was a cool role to be a good gringo in Central America during that time.
As a really white, male, Baby-Boomer, predominantly right-handed, pretty much heterosexual, long time rationalist and defender of the good parts of the Enlightenment project, he had few of the necessary assets to became an accepted mainstream artist in post modern America, and instead he acquiesed to play the role of the quintiessential Inside-Outsider. He was fascinated by human diversity and intigued by how bewilderingly complex and contradictory Homo sapiens guys and girls are. He was chronically and uncritically committed to bridging cultures and states of consciousness (but look how far that got him).
Although he held a PhD in Entomology (Bug Science, pretty funny, right?), in sculpture he was largely self taught, largely because most teachers gave up on him, or he on them. Beginning in 2009, he served as President of TEA Escultores, the Salvadorean National Sculptors´Association.
No one ever called a KLA sculpture (like “clay” sculpture, get it?) beautiful, although the patinas and bases often were. Rather the adjectives usually applied to his works included playful, erotic(izing), questioning, brooding, ambiguous, expressive and discomforting. Maybe comically frightening, just like existence. Most focus on the dualities and contradictions in life, like masculinity/feminity, biology/technology, or me/you. Prior to 2012, the sculptures were recognized as "interesting" and of increasing technical quality, but those produced in subsequent years are variously described as provocative, subversive, offensive and, in many circles of just plain bad taste. Andrews felt that they told the truth.
People frequently commented that the KLA sculptures are thought provoking, to which Andrews responded incredulously “You need a chunk of colored metal to catalyze that process?” Instead, he was proud that his work is non-idealized and biologically respectful; note the asymmetries, caesarian scars, wrinkles and sags – most of his figures are rather representative of the demographics he hoped would buy his stuff.
That which is beautiful and true may have to do primarily with the use of the proceeds from the sale of his work: All net income (after deducting foundry fees, always read the fine print) is donated in the purchaser’s name to a child sponsorship program or sculpture development activities in El Salvador or Haiti.
Those forward looking patrons who acquired his work, especially during the period 2009-2011, were well rewarded financially in subsequent years.
Mr. Andrews died of that reality that catches up to us all sooner or later - death, but he seemed happy (or was it the gas?). He was remembered for his desire to become a professional football player, preferibly a defensive end, but his widely acknowledged scrawniness made that an impossibility. But that’s not important to this story….
He is survived by his only wife (yes, he was unartistically monogamous), three wonderful children and a pile of unfinished sculptures.




